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Fibromialgia: Incapacidad Permanente y puntos Gatillo

Fibromialgia: Incapacidad Permanente y puntos Gatillo

La fibromialgia, una condición crónica caracterizada por dolor generalizado y puntos gatillo sensibles, representa un desafío tanto para quienes la padecen como para los profesionales de la salud que buscan brindar el soporte adecuado.

Dentro del marco legal y médico español, la fibromialgia puede ser motivo para solicitar una incapacidad permanente, dependiendo de su severidad y el impacto en la calidad de vida del afectado.

A continuación, exploramos los criterios y tipos de incapacidad permanente aplicables a casos de fibromialgia.

Qué es la Fibromialgia

La fibromialgia es un trastorno crónico caracterizado principalmente por dolor musculoesquelético generalizado y fatiga.

Afecta a múltiples sistemas del cuerpo y se asocia con una amplia gama de síntomas que pueden variar en intensidad y duración de persona a persona.

Además del dolor y la fatiga, los individuos con fibromialgia pueden experimentar:

  1. Rigidez en el cuerpo, especialmente por la mañana o después de períodos de inactividad.
  2. Trastornos del sueño, incluyendo dificultad para conciliar el sueño y mantenerlo, lo que resulta en un descanso no reparador.
  3. Problemas cognitivos, a menudo descritos como «niebla cerebral», que incluyen dificultades con la memoria a corto plazo, concentración y realización de tareas mentales.
  4. Sensibilidad aumentada al dolor, al tacto, a la luz, al sonido y a los olores.
  5. Trastornos de ánimo, como ansiedad y depresión.
  6. Problemas digestivos, incluyendo el síndrome del intestino irritable.

La causa exacta de la fibromialgia es desconocida, pero se cree que involucra una combinación de factores genéticos, neuroquímicos, y ambientales que afectan la forma en que el cerebro procesa las señales de dolor.

Se considera una condición de «sensibilización central», lo que significa que el sistema nervioso de una persona con fibromialgia puede estar en un estado de alerta constante, amplificando las sensaciones de dolor.

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A pesar de que no existe una cura para la fibromialgia, el tratamiento se centra en manejar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Esto puede incluir una combinación de medicamentos (como analgésicos, antidepresivos y anticonvulsivos), terapias físicas y ocupacionales, técnicas de relajación y manejo del estrés, y cambios en el estilo de vida, incluyendo ejercicio regular y estrategias de mejora del sueño.

El diagnóstico de fibromialgia se basa principalmente en los criterios establecidos por la American College of Rheumatology (ACR), los cuales han evolucionado con el tiempo para enfocarse más en la presencia de dolor generalizado y síntomas específicos en lugar de solo en los puntos de dolor.

Dada la naturaleza compleja y multifacética de la fibromialgia, el enfoque de tratamiento más efectivo suele ser multidisciplinario, implicando la colaboración de médicos, fisioterapeutas, psicólogos y, en ocasiones, especialistas en manejo del dolor.

Criterios para Incapacidad Permanente por Fibromialgia

La evaluación de la incapacidad permanente por fibromialgia se basa en la afectación de la calidad de vida, utilizando como referencia el Índice de Fibromialgia, Fibromyalgia Impact Questionnaire o (FIQ) y la presencia de secuelas, especialmente en casos de astenia generalizada.

Se distinguen tres grados de afectación:

  • Leve, FIQ < 39 (Grado I)
  • Moderada, FIQ = 39 < 59 (Grado II)
  • Grave o Severa, FIQ = 59 o < 59 (Grado III)

Cada grado de afectación tiene implicaciones específicas en términos de capacidad laboral y, por tanto, en la elegibilidad para los distintos tipos de incapacidad permanente.

Incapacidad Permanente Total

En casos de fibromialgia de Grado II (moderada), el afectado podría ser considerado apto para recibir una incapacidad permanente total, especialmente si su trabajo implica esfuerzo físico significativo.

No obstante, también se han reconocido incapacidades totales en personas con trabajos sedentarios, pero que presentan un cuadro de algias generalizadas y otras patologías asociadas.

Incapacidad Permanente Absoluta

La fibromialgia de Grado III (severa), especialmente cuando se acompaña de otras condiciones como fatiga crónica, síndrome de colon irritable, entre otros, puede conducir a una incapacidad permanente absoluta.

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La evaluación considerará factores como la presencia de los 18 puntos gatillo, el tratamiento médico requerido y su impacto en la capacidad cognitiva del individuo.

Qué son los puntos Gatillo

Los puntos gatillo en fibromialgia son áreas específicas de sensibilidad o dolor ubicadas en diferentes partes del cuerpo.

Estos puntos, también conocidos como puntos de dolor, se caracterizan por provocar dolor cuando se aplican sobre ellos una presión moderada.

En el contexto de la fibromialgia, se ha establecido un patrón específico de 18 puntos gatillo que los profesionales de la salud utilizan para ayudar en el diagnóstico de esta enfermedad.

Estos puntos están distribuidos simétricamente por el cuerpo, en áreas como el cuello, los hombros, el pecho, los codos, la parte baja de la espalda, las caderas y las rodillas.

Para que se considere la posibilidad de fibromialgia, el paciente debe experimentar dolor en al menos 11 de estos 18 puntos cuando se les aplica una presión.

Grados de Discapacidad por Fibromialgia

Aunque los criterios específicos para la discapacidad por fibromialgia no están detallados en el RD 1971/1999, la valoración debe realizarse según las reglas generales:

  • Grado II de fibromialgia se asociaría con el baremo III, es decir, entre un 25% y un 59% de discapacidad.
  • Grado III se relacionaría con el baremo IV, correspondiente a entre un 60% y un 75% de discapacidad.

En definitiva, la fibromialgia, al ser una enfermedad crónica de difícil manejo, puede limitar significativamente la capacidad laboral de quien la padece.

En España, el sistema de seguridad social reconoce esta realidad, ofreciendo diferentes grados de incapacidad permanente en función de la severidad de la enfermedad y su impacto en la vida diaria del afectado.

Es crucial que cada caso se evalúe individualmente, teniendo en cuenta la complejidad de la enfermedad y las particularidades del afectado, para garantizar el soporte y la protección adecuados.