PagosLa ley de lucha contra la morosidad ya estableció una serie de plazos de pago que recogimos en un artículo anterior.

Entre estos plazos de pago, se encuentra un plazo máximo de sesenta días desde el recibo de la mercancía o la prestación del servicio para el pago de la factura.

Dicho plazo no puede ampliarse por voluntad de las partes, por lo que cualquier otro plazo de pago establecido por contrato es nulo.

Igualmente cuando se trate de contratos con el sector público el plazo máximo de pago, desde el 1 de enero de 2013, será de treinta días.

Para el comercio minorista, el plazo de pago inicialmente previsto debe ser de 30 días.

Cuando se acuerde un plazo de pago superior a sesenta días, el pago deberá instrumentarse en un documento cambiario (cheque o pagaré).

Si el pago es superior a noventa días el pagaré o cheque deberá ser endosable a la orden.

Para periodos de pago superiores a 120 días podrá exigirse aval bancario o seguro de caución.

En cualquier caso se producirá el devengo de intereses de demora desde el día treinta desde la entrega de mercancías.

Si el deudor supera el plazo de pago establecido legalmente, el acreedor podrá exigirle automáticamente sin necesidad de aviso, un interés que si no ha sido expresamente pactado en contrato, será igual al interés fijado por el Banco Central Europeo más 7 puntos.

A fecha de enero 2013, este interés es del 7’75%.

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