traficoCon la llegada de la Nueva Ley de Tráfico, ya hablamos de los (lamentablemente) famosos radares por tramos (La Nueva Ley de Tráfico), esos que controlan la velocidad media de los vehículos que hayan circulado por un determinado tramo de vía en un tiempo también determinado.

Se van tres reyes magos y llegan cuatro regalos (radares) más.

Para los muy técnicos, realmente no son radares sino dispositivos de infrarojos que calculan la velocidad media de un vehículo en un determinado recorrido.

Para los de letras como yo, es conveniente recordar que su cálculo se basa en la conocida fórmula: Velocidad=Espacio / Tiempo, y de ahí su polémica.

No se trata en este caso de controlar si se sobrepasa o no la velocidad en un punto determinado (relativamente corto o puntual), sino de controlar y computar para la ecuación sancionadora todo un tramo de via.

Antes no se podía imponer una sanción con el citado dispositivo, ya que las denuncias se tenían que formular por un hecho concreto, en un tiempo concreto y en un lugar exacto.

Por esto, se aduce que pueden producirse situaciones irregulares de exceso exagerado, sobrepasando la velocidad permitida y descensos bruscos de la misma (con el consiguiente peligro para resto de conductores) mientras que al final, la media de velocidad en ese tramo y en todo su conjunto sea la permitida.

Sigue siendo polémico este tipo de control, aunque se argumentan descensos significativos de la siniestralidad.

También supongo que existen aumentos más que suculentos de la recaudación para la administración de tráfico en general y de la hacienda del Estado en particular, que harán que proliferen estos maravillosos mecanismos modernos por todas las carreteras del Estado español.

De momento se colocarán en Madrid, A Coruña, Zaragoza y Jaén. Mañana… ¿Quién sabe?

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