Infracciones y Agravio Comparativo

El agravio comparativo en las infracciones suele ser un motivo que, como abogados con experiencia en la tramitación de recursos de todo tipo, hemos escuchado en infinidad de ocasiones como un argumento de peso que nos indica nuestro cliente, sobre todo en los recursos de tráfico.

El agravio comparativo se suele esgrimir como una casusa ostensible de injusticia manifiesta y por tanto, se piensa que es una buenísima alegación en el descargo o en el recurso que se haga contra la denuncia.

Nada más lejos de la realidad.

Por ejemplo, algo que suena mucho es:

“Todos estaban aparcados mal y a mí es al único que han denunciado”

o quizás: “Todos iban más rápido que yo y a mí es al único que han parado por exceso de velocidad”.

Independientemente de que estas observaciones se suelen hacer de un modo que van más allá de la subjetividad más exagerada y de recordar que para algunos, la ley de Murphy se cumple siempre, si por un momento apelamos al sentido común, nos daremos cuenta de que, realmente alegar la infracción de otro como medio para defender nuestra inocencia no es una buena idea.

¿Por qué?

Porque esto entre otras cosas supone reconocer definitivamente que hemos cometido la propia infracción (aparte de que mal de muchos es consuelo de…), es decir, estamos confesando un ilícito con tal de que a otro también le multen.

No suena bien no.

El agravio comparativo no es en ningún caso un motivo válido en derecho que podamos alegar para que nuestro recurso tenga éxito.

Ese agravio comparativo podría ser la base para denunciar a alguien por cohecho, o para sustentar una queja por mal funcionamiento de algún servicio, pero eso tampoco ayuda lo más mínimo a que nuestras alegaciones en el recurso contra la infracción que se nos imputa tengan más posibilidades de prosperar, ni siquiera serviría en la mayoría de los casos como atenuante de nuestra supuesta conducta ilícita.

Es cierto que existen casos muy exagerados y que claman al cielo, la realidad es tan diversa como los tipos de recursos o al revés, da lo mismo, pero aparte de que nos sirva para alimentar nuestro enfado, no sirve para nada más (en cuanto a mejorar la defensa de la infracción que se nos imputa).

En una ocasión ya hablamos en el artículo “Dame un Formulario de lo que sea“, de que nosotros no usamos formularios en nuestro trabajo precisamente por esta cuestión, ya que cada caso es diferente, a veces sólo un poco diferente, pero ese poco es lo que puede hacer prosperar el propio recurso, o al menos es lo que nosotros como abogados y asesores pensamos.

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