opinionEnsañamiento vuelve a salir en la noticias, y me ha recordado que produjo un gran revuelo social (y malestar) cuando apareció que no se había apreciado ensañamiento en un homicidio, donde se le asestaron a la víctima 87 puñaladas.

Volvemos a lo que ya escribimos en otro artículo, respecto de la “terminología legal”de los abogados y los malentendidos, a los que se puede llegar si desechamos ese “pequeño matiz”, que puede ser la clave para llegar a hacer una gran diferencia.

En derecho, en el ensañamiento no es relevante el número (en la mayoría de los casos), ya sean puñaladas, disparos, golpes… sino que se aplica por la innecesariedad del dolor que se produzca (aunque nuestro cerebro ya esté visualizando a una mala bestia propinando puñaladas una detrás de otra a un pobre infeliz y deseando endosarle todas las agravantes de nuestro código penal y la de todos los extranjeros si puede ser).

Aquí está la clave, el ensañamiento es un sufrimiento desmesuradamente injustificado, que incluso no persigue la muerte en sí de la víctima, sino el dolor por el dolor y/o el sufrimiento en sí como objetivo mismo.

Ya sé que cuesta verlo así, pero ese es el resumen de su definición en derecho como agravante y los abogados, fiscales y jueces así lo tienen que aplicar.

Recuerdo que mis padres, al contradecirles cuando ellos pensaban que era un fallo garrafal de la justicia el caso que antes he mencionado (87 puñaladas o algo así) me miraron arrepintiéndose de haberme pagado mis estudios en la facultad de derecho y pensando que me habían cambiado por otro.

En este y otros casos, El concepto es Importante, o dicho de otra forma, si todos nos pusiéramos de acuerdo en la definición de los conceptos, no habría ninguna discusión posible.

¿Por qué? Porque se supone que la mayoría de discusiones surgen al otorgar un concepto diferente a una misma palabra, de ahí los malos entendidos, las conversaciones de besugo…

De todas formas, al de las 87 puñaladas lo condenaron por homicidio, eso sí, sin la agravante de ensañamiento porque no hubo.

Quería matar, no hacer sufrir, he ahí la cuestión.

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