deudaPor suerte o por desgracia , como profesionales del derecho, nos ha tocado mediar y reclamar miles de deudas, he aquí algunos consejos para conseguir cobrar la deudas o al menos, que no se incrementen.

1. Todos somos Acreedores o Deudores.

Parece una obviedad pero suele pasar que cuando nos deben (somos acreedores) olvidamos por completo que nosotros también somos deudores (de algo) y olvidamos qué piensan de nosotros nuestros acreedores.
No nos preocupemos, no es nada nuevo, increible e incomprensiblemente nuestros acreedores piensan igual.

2.- Las deudas existen y no podemos hacer nada por evitarlo.

Es más, parece que hay consorcios y grupos de empresas muy grandes que viven de que los demás tengamos deudas.

Está por confirmar.

3.- La deuda más grande es la que nunca se reclama.

Puesto que nuca has pedido saldarla, es eterna.

Eso sí, nunca la cobrarás.

4.- Quien reclama a tiempo tiene ya la mitad en su bolsillo.

Es tan simple como cierto.

Si te deben, reclama a tiempo ya que de lo contrario, seguro que habrá otro al que le deban más y desde hace más tiempo.

Al final, te ganarán por goleada.

5.- Reclamar a tiempo.

Esta es la clave.

Cuando piensas que puedes aguantar un poco más para cobrar (porque es mi amigo, es cliente de toda la vida…o algo parecido), ya hay otro que se coloca por delante de tí para cobrar.
Es similar a la regla número 4 y a esta me remito.

6.- Si es realmente tu amigo, NO es realmente una deuda.

No sé si hacer algún comentario, salvo que por nuestra experiencia como abogados, los mayores amigos (clientes, conocidos graciosos…) son los que dejan deudas mayores, más repentinas y más sorprendentes.

7.- Las deudas (personales y de negocios) destruyen amistades.

Es una verdad universal que los mayores deudores suelen ser nuestros mayores amigos, pero también es cierto que, la indignación cuando les reclamamos es proporcial a su grado de amistad.

Es decir, Más amigo, más se indigna.

8.- (…pero) Las amistades crean deudas.

Buscando nuevas amitades (viendo el fracaso de las antiguas) invertimos tiempo, dinero y dedicación (lo que haga falta) a esos “nuevos amigos” con la esperanza de que menoscaben algo menos nuestro bolsillo.

¿Cuánto hemos gastado?…

9.- Pequeñas deudas hacen deudas impagables.

En la economia familiar o de una pequeña o gran empresa (siguen el mismo patrón) las pequeñas deudas suelen pasar desapercibidas y gracias a esto y con el tiempo a su favor, terminan acumulando cantidades tales que nos superan para pagar de una vez como se nos reclama.

¿Por qué?

Porque el momento de la reclamación es siempre SORPRENDENTE.

10.- Las deudas también se negocian.

He dejado está máxima para el final porque en nuestro bendito trabajo como abogados y como asesoria de empresas ya nos quedó muy claro hace unos años que, en muchos muchos… casos lo que se pide es una explicación.

Vayamos a los dos polos opuestos:
Desde una amigo que nos echó la mano en un momento dado, hasta un banco que quiere que le expliquemos qué pasa.

Lo único que los dos tienen en común (aparte de una deuda) es que quieren que demos la cara, que demos una explicación, y creedme que si lo hacemos: ¡Da resultado!.

Además hay que recordar que siempre más vale un buen acuerdo que un buen pleito.

Hay que dar la cara SIEMPRE, SIEMPRE, aunque los tiempos cambien.

(P.D. Regla núm. 11: Seguramente te reclamarán con más énfasis los que más te deban.

Aún no sabemos si es porque quieren hacer bueno el “riñe para que no te riñan“, o por la confianza que les has dado con lo años, el caso es que ser así, es.)

Escrito por Esperanza Sánchez Solís Abogada

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