reclamacionesEl Concurso de Acreedores es el procedimiento que se inicia cuando una persona o empresa se encuentra en situación de insolvencia, es decir, no puede, o prevé que no va a poder pagar a sus acreedores.

Como Abogados y Asesores en Sevilla hemos visto cómo en los útimos tiempos se ha revitalizado el interés por este mecanismo o instrumento legal al servicio de las empresas.

En el concurso de acreedores, la propia solicitud de concurso ha de realizarse ante el Juzgado de lo Mercantil y puede realizarla el propio insolvente, o cualquier acreedor de éste.

Realmente el procedimiento concursal, es decir el concurso de acreedores, y a pesar de lo que hemos aprendido en estos últimos años, no está pensado para dejar sin cobrar a todo el mundo de manera “legal”, sino para intentar reconducir la empresa hacía una situación de viabilidad y si ello no es posible, obligar a que los pagos se realicen en el orden marcado por la ley.

Para ello se toman varias medidas:

se nombra a uno o varios administradores concursales, que desde ese momento, solos o junto con el administrador de la empresa, dirigen la misma.
Se suspende la obligación de pago de las deudas anteriores al concurso hasta que se consiga un plan de viabilidad.
Sí será obligatorio seguir pagando a los trabajadores o acreedores que trabajen para la empresa a partir de la fecha del concurso (eso sí, si hay dinero)
Se negocia con los acreedores (y entre ellos los bancos) para conseguir refinanciación, aplazamientos de pagos o reducción de la deuda.

Al final del concurso de acreedores pueden obtenerse dos resultados:

1) La empresa se considera viable gracias a los aplazamientos y la refinanciación y continúa su actividad.

2) La empresa no se considera viable debido al alto volumen de deudas o a los pocos ingresos previstos y se procede a liquidarla.

En este segundo caso (el 95% acaba así) se procede a cobrar todas las cantidades pendientes y se pagan las deudas en el orden establecido por la ley.

Los créditos preferentes son los de los trabajadores, la representación procesal, el 50% de las deudas de hacienda y seguridad social y similares.

Aquellos créditos (normalmente hipotecas o préstamos) que tengan una garantía, se pagan con el bien garantizado, por ejemplo, se entrega la nave hipotecada al banco.

Finalmente rn el concurso de acreedores, los demás acreedores, si sobra algo, cobran proporcionalmente a su deuda.

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